Ha sido conveniente el hacerlo así. Aquí me conocen todos... El Corregidor, el señor Abad, el Visitador, el Rector de Málaga... ¡Qué sé yo! Todos... Y ha sido preciso estarme quieto y no esponerme á que me hallasen por ahí.

Simon.

Yo no alcanzo la causa de tanto retiro. Pues ¿hay mas en esto, que haber acompañado usted á Doña Irene hasta Guadalajara, para sacar del convento á la niña y volvernos con ellas á Madrid?

D. Die.

Sí, hombre, algo mas hay de lo que has visto.

Simon.

Adelante.

D. Die.

Algo, algo... Ello tú al cabo lo has de saber y no puede tardarse mucho... Mira, Simon, por Dios te encargo que no lo digas... Tú eres hombre de bien y me has servido muchos años con fidelidad... Ya ves que hemos sacado á esa niña del convento y nos la llevamos á Madrid.

Simon.