LA CAPILLA

Conque todas esas señoras que han ido á suplicar á Sagasta que no se me abra...

LA CATEDRAL

Ignoran todas que un modesto sacerdote anda por Asturias de puerta en puerta mendigando una limosna para ir construyéndome poco á poco y con el menor gasto posible, sin la magnificencia arquitectónica que merezco... Debiera ser yo la obra espontánea, simultánea y unánime de todas las fortunas de España, y no soy más que una humilde prueba de la caridad y del provincialismo de unos pocos asturianos... ¿Qué más? Se acaba de celebrar el centenario de Cristóbal Colón y su descubrimiento, y todos han pensado en Granada, nadie se acordó de Covadonga. Yo no discuto si esas ilustres señoras y esos insignes obispos que piden al Estado que no consienta tu apertura hacen bien ó hacen mal. Lo que digo es que mucho más urgente que impedir á los demás abrir sus templos es construir los propios.

CORO DE CATEDRALES

¿Qué importa una capilla protestante en esta tierra en que somos nosotras legión? ¡Somos un bosque de torres cristianas! ¡Pero muchas amenazamos ruina! ¡Que se salve la Giralda! ¡Que resplandezca la linterna mágica de León, aquella inspiración sublime de piedra! ¡Levantad en Covadonga, no una pobre basílica amanerada y raquítica por su miseria, sino un reflejo glorioso de nuestra grandeza! ¡La fe de León, de Burgos, de Sevilla, de Granada, se salvó en Covadonga!

LA CAPILLA EVANGÉLICA

¡Oh, coro sublime! ¡Oh, sublime religión de Jesús!... ¡Tú sola pudiste inspirar estos ideales himnos de piedra!...

Bajando la voz, porque á Segura llevan preso.