Mientras muchos personajes andan echando los bofes para asegurar un distrito, y hoy salen por aquí, mañana por los cerros de Úbeda, Zalamero tiene su elección asegurada para siempre en el tranquilo huerto electoral que cultiva abonando sus tierras con todo el estiércol que encuentra por los caminos, en los basureros, donde hay abono de cualquier clase.
Aunque trata á duquesas, grandes hombres, ilustres próceres, millonarios insignes, cortesanos y diplomáticos, en el fondo Zalamero los desprecia á todos, y sólo está contento y sólo habla con sinceridad cuando va á recorrer el distrito, y en una taberna, ó bajo los árboles de una pumarada, ante el paisaje que vieron sus ojos desde la niñez, apura el jarro de sidra ó el vaso de vino, bosteza sin disimulo, estira los brazos, y á la luz de la luna, con la poética sugestión de los rayos de plata que incitan á las confidencias, exclama con su voz tierna y ronca de pordiosero clásico, dirigiéndose á uno de sus íntimos aldeanos, agentes, electores, sus criaturas.
—...Y después, si Dios quiere, como otros han llegado, puedo llegar á ministro... y como no soy ambicioso, juro á Dios que con los treinta mil reales de la cesantía me contento; sí, los treinta mil... aquí, en esta tierra de mis padres, en la aldea, bajo estos árboles, con vosotros...
Y Zalamero se enternece de veras y suspira porque ha hablado con el corazón. En el fondo es como el aguador que junta ochavos y sueña con la terriña. Zalamero, el palaciego del sistema parlamentario, el pobre de la Corte de los Milagros... del salón de conferencias: el mendicante representativo, no sueña con grandezas, no quiere meter al país en un puño, imponer un credo.
¡Qué credos!
Ser ministro ocho días, quedarse con treinta mil... y á la aldea. Es todo lo Cincinnato que puede ser un Zalamero. No quiere ser gravoso á la patria. “Si me hubiesen dado una carrera, hoy sería algo. Pero un hombre como yo ¿á qué ha de aspirar sino á ser ministro cesante cuando la vejez ya no le consienta trabajar... el distrito?”
LA CONTRIBUCIÓN
TRAGICOMEDIA EN CUATRO ESCENAS
ESCENA PRIMERA