Dicen que es un soldado de Cuba que viene por enfermo...

ESCENA SEGUNDA

Cardaña. La estación. Mucho frío. Muy poca gente en el andén. Un viejecillo ochentón, apoyado en muletas, rendido de fatiga, se arrima á una columna de hierro y mira con ansiedad hacia la parte de Pinares, por donde va á llegar el tren. Llega el tren. Nadie se apea. ¡Un minuto de parada! grita una voz. Suena inmediatamente una campana, luego un silbido y el tren emprende la marcha.

EL VIEJO

¡Dios mío! ¿Qué es esto? Nadie, nada... ¿Se habrá dormido? No, imposible. Es que no viene. ¿Dónde se ha quedado? Si debía llegar ahora, sin falta... ¡Enfermo, enfermo por el camino!... ¡Mi Nicolás, Nicolás!... Nada; no viene... y ya se aleja el tren... ¡No viene... no viene!... ¡Dios mío!...

EL JEFE DE LA ESTACIÓN

¿Qué es eso, señor Paco? ¿Qué le sucede? ¿Le han arrojado ya de su casa esos caballeros mandones?

EL VIEJO

No... si ahora no es eso... No es la casa... Es mi hijo... Nicolás, que vuelve de Cuba muy enfermo, deshaciéndose... y debía llegar en este tren... ¡y nada!

EL JEFE