—¿Cómo era? ¿pues ha muerto ya?—preguntó uno que llegaba en aquel momento.

—No señor, no ha muerto. Digo eso, porque ya está más allá que acá.

—También don Pompeyo se ha portado con mucha energía, según dicen....

—También...—Pero estando sano es más fácil.

—Y como no va con él la cosa....

—Morirá esta noche.—El médico no ha vuelto.—Somoza aseguraba que moriría esta tarde.

—Pues por eso no ha vuelto, porque se ha equivocado....

—El cura dice que durará hasta mañana.

—Y muere de hambre.—Dicen que lo ha dicho él mismo.

—Sí, señor, fueron sus últimas palabras sensatas, advirtió Foja contradiciéndose.