La Regenta abrió de repente las vidrieras y llamó a su marido.
—Pero, Víctor, ¿no te acuestas hoy?
Los dos amigos se volvieron. Quintanar tenía los ojos inflamados y las mejillas encendidas.... Sus confidencias le habían rejuvenecido....
—¿Pero qué hora es, hija mía?
—Muy tarde.... Ya sabes que en la aldea nos recogemos temprano. Los Marqueses ya están recogidos.
Ahora mismo acaba de llamar la Marquesa a Edelmira, que duerme en su cuarto.
—Bobadas de mamá—dijo Paco del mal humor—apareciendo por un extremo de la galería. Edelmira prefería dormir con Obdulia, como es natural... y ahora doña Rufina la hacía acostarse en su misma alcoba.... Bobadas.... Tonterías de mamá...
—Buena está Obdulia para dormir con nadie—dijo Visita que venía del cuarto contiguo al de Ana.
—¿Pues qué tiene?—Yo creo que una mica, una borrachera de mil cosas, de ruido, de fatiga y hasta de vino... qué sé yo; ello es que está en la cama dando ayes y dice que allí no se acuesta nadie, que quiere dormir sola... yo me voy junto a ella; voy a poner mi cama al lado de la suya.... Buenas noches....
Y acercándose a la ventana sujetó a la Regenta por los hombros, le habló al oído, le llenó de besos estrepitosos la cara y corrió a su cuarto, haciendo antes una mueca de conmiseración burlesca a Joaquinito Orgaz que, cabizbajo y tristón, rondaba por los pasillos.