—Sería... un anacronismo.
—Calla, calla; ahora se sube al trono... ¿a ver?... No, no se le han visto los pies. Acaso cuando se baje....
Emma asestó los gemelos a los bajos de la tiple; y como esta no acababa de levantarse de su trono, subió la mirada hasta el rostro de Serafina.
—Vaya si es guapa—dijo—. Ya he visto yo esa cara. ¿Cómo se llama esa?, ¿la cuántos?...
—Serafina Gorgheggi, creo....
—¡Crees!... Pero ¿no lo sabes de seguro?
—Puede que la confunda con la contralto.
—Puede.
—Pero... no; sí, es la tiple; justo, la Gorgheggi.
—Ahora estás seguro, ¿eh?