En la antecedente á ésta, y en las que emprendió posteriormente con objeto igual, Irala tuvo menos de qué quejarse; y la verdad es que los españoles, durante toda la conquista, atravesaron aquellas regiones á su antojo, casi sin otros obstáculos que los naturales.
Tampoco hubo nada que lamentar en la expedición de los Césares—cuyo somero detalle podrá ver el lector en el capítulo siguiente,—á pesar de su inmensa marcha; ni las diversas con que se intentó comunicar al Paraguay con el Tucumán á través del Chaco, desde la de Diego Pacheco que lo atravesó dos veces con sólo cuarenta hombres, sin perder uno.
En todas las grandes incursiones de Chaves, se manifestaron asimismo tratables, aconteciendo á propósito un hecho elocuente: Cuando fué enviado á fundar la ciudad de Santa Cruz, quedóse con sesenta hombres únicamente, mientras regresaban á la Asunción sus compañeros descontentos, sin que el escaso número de las fuerzas incitara desmán alguno; y á los que después de fundada aquélla, navegaron el Mamoré y el Marañón hasta salir al Atlántico, expedición enorme que puede parangonarse dignamente con la célebre de Pizarro y Orellana por el Amazonas—tampoco les ocurrió percance bélico.
Por último, Felipe Cáceres en su viaje de ida y vuelta al Perú, anduvo cerca de un año por tan vastas selvas sin soportar hostilidad alguna.
Si Ortiz de Vergara se vió obligado á reprimir sangrientamente la rebelión general de los guaraníes, que estalló en los comienzos de su gobierno, ello debe atribuirse á la extraordinaria dureza con que los trató su antecesor Mendoza. Por lo demás, la defensa del suelo nativo es un movimiento natural, que no denuncia en quien lo ejecuta una maldad ingénita; y en cuanto á la nación guaraní, los hechos citados bastan, me parece, para demostrar su buena índole.
De este modo, el habitante y el suelo no oponían á la conquista sino un obstáculo pasivo. Uno y otro requerían tan sólo empresas organizadas para rendir pingües ganancias, en proporción, naturalmente, del ingenio con que se explotara sus condiciones.
La gran variedad de los productos, garantía desde luego un sistema de trabajos en rotación, que suponía la vida completa bajo todas sus fases. Las tribus dispersas por la extensión de la selva, nada podían hacer, pues para ellas no existía tal variedad, limitada su vida á pegujares estrechos y adventicios. El escaso número de sus miembros, así como su permanente estado de guerra, imposibilitaban por completo cualquier idea de explotación sedentaria; pero habían conservado virgen también el terreno, preparando más opimo rendimiento al conquistador que lo avasallara con miras de engrandecerse, y con la unidad de acción requerida por toda empresa eficaz.
NOTAS:
[43] Á las diez de la mañana siguiente de una noche lluviosa, el caminante ve levantarse, casi bajo sus pies, densos vapores en todos los sitios descubiertos.