Las ruinas constan de dos cuerpos, separados ahora por una calle de 20 metros de ancho que corre de N. á S., y por la plaza. El primero consiste en el convento con sus dependencias y una manzana de casas al O. El segundo es el pueblo mismo.

Rodeaba á aquel edificio una albarrada de piedra tacarú en bloques de 0.20 ms. de diámetro, término medio, siendo su altura 3 ms.; su ancho en la base 1.25 y en la cúspide 0.95. Estas dimensiones son comunes á las demás murallas divisorias.

El convento se dividía en dos partes. La quinta, situada al N., tenía 145 ms. de ancho al S., por 190 de E. á O. La llena enteramente el naranjal, que ha perdido al renovarse incultamente, la antigua alineación; y en su vértice N. O. existía un pozo circundado por una pileta ó abrevadero. Una faja de terreno baldío que ocupa todo el costado O., sería quizá la hortaliza.

Á 84 metros de dicho costado, corre paralela una muralla de tapia casi enteramente derruida, cuya explicación no he podido encontrar, sino tomándola por la trinchera en que Andresito resistió á los brasileños. Refuerza mi conjetura el hecho de que dicha tapia vaya á dar en el flanco de la iglesia, situada sobre el costado O. de la plaza; pues aquel edificio era el polvorín, como se recordará.

El espacio ocupado por las habitaciones del convento tiene 84 metros de E. á O, por 82 de N. á S. contando la primera distancia hasta la tapia; pues hasta el cerco general de piedra, mide 190 como en el resto. Sobre la muralla que circunda este recinto por el S., hasta dar con la tapia, es decir, en una longitud de 84 metros había 14 habitaciones por completo independientes una de otra; y desde la tapia hasta la iglesia, 19 en iguales condiciones. Su capacidad es de 10.90 ms. por 5.85; estaban construidas en piedra hasta 2.70 ms. desde el cimiento, siendo el resto una tapia que mide ahora 2.30, pero que debía exceder de 5. Los machos de urunday que atizonaban aquellos muros, están visibles todavía en algunos puntos; los sillares que los formaban, son prismas de 0.75×0.45. De los tirantes y alfarjías no queda resto en las destruidas habitaciones que el incendio devoró dos veces. Sombreaba toda esa edificación una galería de 3.50 ms. de ancho, sostenida de 4 en 4 ms. por pilastras cuyos pedestales medían 0.85×0.80. El fuste, fijo al basamento por una espiga de madera, tenía 2 ms. de alto y 0.46 por cara; algunos alcanzaban 1.06×1 en el pedestal y 0.77 en los lados. Todas estas pilastras eran ochavadas. Una parte de la galería debió de estar asentada sobre postes de madera que el incendio destruiría, por cuya razón no ha dejado vestigios. Al extremo O. de las habitaciones en cuestión, y á 20 ms. detrás de la iglesia, quedan los restos de una construcción redonda en piedra, que debió de ser el campanario comunicado con el convento. En el costado opuesto había 5 salas de piedra de 15 ms.×9.75, hasta la tapia; y si desde ésta hasta la muralla de piedra seguía la misma edificación, resultan 7; ó 19 si era como la del frente. No conservan vestigios de galería, é infiero por su tamaño que serían talleres ú oficinas. En su intersección con la tapia, está á la vista un trecho de sótano que correspondió quizá al refectorio. Tras de la muralla que circunda al convento por el O. y formando cuerpo con ella, existía un corral de 72 ms.×44, inmediato al cual pasaba el camino á la estancia de Santo Tomás, que puede utilizarse aún. De este mismo corral se desprendía un potrero de piedra, que ensanchándose al S. O. volvía después al N. hasta dar con un manantial del Pindapoy; tenía 700 metros de desarrollo. Á 30 metros detrás del costado N. de la quinta, hay una ruina situada sobre otro manantial del mismo arroyo, quedando entre ésta y el corral un sotillo de naranjos, pero sin restos de habitación.

La plaza mide 125 ms.×125, y en su costado O. estaba la iglesia, de la cual sólo quedan dos tapias informes y vestigios de gradas pertenecientes al pretil. Al extremo de este costado, ó sea en el vértice S. O. de la plaza, se halla el cementerio actual—un corralito donde hay algunos trozos de lápidas antiguas.

Manzanas de las dimensiones ya establecidas, tienen sus bases en los lados N., S. y E. de la plaza; dos más, completan el cuadrado, y una empieza en el costado S. del convento. Las habitaciones son de 6 ms.×6, y están dispuestas en filas, separadas por calles de 18 ms., como se ve en el plano. Doy una manzana solamente con esta disposición, pero las otras son iguales. Las habitaciones que rodeaban la plaza eran de piedra, así como las que formaban la manzana O. El resto es casi enteramente de tapia, notándose frente á todas vestigios de galería. Sus paredes de piedra alcanzan 3 ms. de elevación, desde el cimiento inclusive, en las esquinas; la tapia superpuesta no tiene más que 0.50. Cada manzana contaba 6 filas de habitaciones, formando 19 de éstas una fila; lo cual da 684 casas para el pueblo solamente. Calculando á 5 habitantes por casa, promedio que me parece discreto, salen 3.420; los cuales junto con la servidumbre del convento y los capataces y peones de las estancias, hacen el total de 3.500 establecido para las reducciones en general.

Las fortificaciones están enteramente destruidas; pero es fácil concebir su ubicación por la del pueblo. Aquellos arroyos que casi lo rodean, constituían fosos naturales.