Después, la condición de payador se precisa como en los prólogos de los trovadores. A semejanza del ave mencionada, el don del canto es la fuente de su lenguaje:
Cantando me he de morir,
Cantando me han de enterrar.
Es lo mismo que la copla popular dice de Santos Vega:
Santos Vega el payador,
Aquel de la larga fama,
Murió cantando su amor
Como el pájaro en la rama.
Luego, en la octava estrofa, la situación del cantor, la intensidad de su poesía, la divagación musical con que introduce el tema como en ciertas composiciones beethovenianas, surgen de estos seis octosílabos que bastan para anunciarnos un gran poeta:
Me siento en el plan de un bajo