Y la cosa se acabó.

En la lista de la tarde

El Jefe nos cantó el punto,

Diciendo "quinientos juntos [61]

Llevará el que se resierte;

Lo haremos pitar del juerte,

Más bien dése por dijunto".

La vida no puede ser peor, dados la miseria y los duros trabajos en que los superiores emplean a la soldadesca para su beneficio personal. Las tribus encorajadas por la incapacidad de semejante tropa, invadían a su gusto, con saña feroz, cabalgando a vigor desde sus aduares aquellos guerreros cuyo tipo revive en dos estrofas con épica grandeza:

Tiemblan las carnes al verlo,

Volando al viento la cerda;