Y ahí no más me le afirmé,
Diciendolé ¡Dios te asista!
Y de un revés lo voltié.
Por lo mismo que es valeroso, no oculta su miedo:
Por suerte, en aquel momento
Venía coloriando l'alba;
Y yo dije, si me salva
La Virgen en este apuro,
En adelante le juro
Ser más güeno que una malva.