[64] La lazada con que se arma o prepara el lazo para operar con él. Llevar en la armada es tener cogido ya al animal dentro de ella, antes de ceñirla.
[65] Con guarda en forma de Ese.
[66] Sobre la frente.
[67] Las sandalias de oro de los dioses suministran un epíteto habitual a la poesía homérica.
[68] Salvo la especie de décima en que narra la desesperación de la negra. Los primeros cinco versos parecen volvernos a la sextina habitual. El resto adopta la estructura de la décima. Estas irregularidades eran frecuentes en los payadores a quienes arrastraba el raudal de la improvisación; y la que nos ocupa en el caso, resulta, pues, una propiedad más, en vez de constituir defecto. Sólo hemos de verla reproducirse en el canto IX de la segunda parte, donde ya es inexplicable falla.
[69] Vasco no es, aquí, un consonante forzado. Los dueños de las pulperías eran casi siempre vascos.
[70] Es decir, las tripas, donde hay sebo y no grasa.
[71] El trozo más despreciable de la res.