Alumbra al más encumbrao,

Y hasta el pelo más delgao

Hace su sombra en el suelo.

Pero por más que uno sufra

Un rigor que lo atormente,

No debe bajar la frente

Nunca, por ningún motivo:

El álamo es más altivo

Y gime constantemente.

Dos cuadros de salvaje grandeza componen la narración del protagonista, resumiendo la vida de los bárbaros. El primero es la proclama que termina el parlamento donde se ha decidido una invasión: