En la mesma atropellada
Le largó una puñalada
Que la quitó otro paisano.
Y ya caliente, Barullo,
Quiso seguir la chacota;
Se le había erizao la mota
Lo que empezó la reyerta.
El viejo ganó la puerta
Y apeló a las de gaviota. [78]
Los tres versos finales de la penúltima estrofa, describen el movimiento vivísimo de tres personajes. La propia mímica de esa acción, sería menos expresiva. Por esto, la lectura del poema en los fogones rurales, causa el efecto de una representación teatral. Es de oir las interjecciones, las carcajadas que lo comentan. Y este sólo efecto de la lectura sobre aquellos iletrados, es ya una obra de civilización. Así, por medio de la filosofía y del arte, enseñó la lira antigua a los pastores bravíos el encanto del hogar y, consecutivamente, el bien de la patria.