Así también se pinta sólo el comandante que va encontrando en la renitencia política de los gauchos prendidos por su malandrín, pretexto para mandarlos a la frontera. Oficialote brutal, peludo, con los ojos abotagados de siesta borracha, su voz aguardentosa parece resoplar el calor de la mala entraña.

Cuadrate, le dijo a un negro,

Te estás haciendo el chiquito,

Cuando sos el más maldito

Que se encuentra en todo el pago.

Un servicio es el que te hago

Y por eso te remito.

A OTRO

Vos no cuidás tu familia

Ni le das los menesteres;