La que fué iglesia santa,
Donde la reina del cielo
Solía ser bien honrada?
¿Qué modo, dice, ternemos
Que torne a ser consagrada,
Que el rey no quiebre la fe
Que a los moros tiene dada?
Cuando esto oyó el arzobispo
De rodillas se hincaba:
Alzó los ojos al cielo,