Las manos puestas hablaba:

—Gracias doy a Jesucristo

Y a su Madre Virgen santa,

Que salís, reina, al camino

De lo que yo deseaba.

Quitémosela a los moros

Antes hoy que no mañana,

No dejéis el bien eterno

Por la temporal palabra.

Ya que el rey se ensañe tanto