A mí quebró la palabra;
Mas yo haré tal castigo
Que aína habréis la venganza.
Los moros cuando esto oyeron
En altas voces clamaban:
—Merced, buen señor, merced,
La vuestra merced nos valga:
Si tomáis venganza desto
A nos costará bien cara,
Quien matare hoy a la reina