¿No encontramos en el Dante endecasílabos contraídos hasta la dureza, a semejanza del siguiente que nos da once palabras en once sílabas:
Piú ch'io fo per lo suo, tutti i miei prieghi? [55]
Y en cuanto a la rima, si es verdad que a veces resulta pobre y mezclada como en Lope y en Calderón[56], también su fácil riqueza nos sorprende con estrofas no superadas en nuestra lengua.
Los indios diezmados por la viruela, buscan entre los cristianos cautivos la causa de la epidemia y las víctimas propiciatorias al genio maléfico cuyo azote creen padecer:
Había un gringuito cautivo
Que siempre hablaba del barco,
Y lo ahogaron en un charco
Por causante de la peste.
Tenía los ojos celestes