Y después de ofrecernos té, que rehusamos:

“La vibración sonora, se vuelve casi recta con estas altísimas frecuencias, y tiende igualmente á perder su forma curvilínea, tornándose más bien un zig-zag á medida que el sonido se exaspera. Esto se ha experimentado prácticamente cerdeando un violín. Hasta aquí no salimos de lo conocido, bien que no sea vulgar.”

“Pero ya he dicho que me proponía estudiar el sonido como fuerza. He aquí mi teoría, que la experiencia ha confirmado.”

“Cuanto más bajo es el sonido, más superficiales son sus efectos sobre los cuerpos. Después de lo que sabemos, esto es bien sencillo. La fuerza penetrante del sonido, depende, pues, de su altura; y como á ésta corresponde, según dije, una menor ondulación, resulta que mi onda sonora de 45.000 vibraciones por segundo, es casi una flecha ligerísimamente ondulada. Por pequeña que sea esta ondulación, siempre es excesiva molecularmente hablando; y como mis diapasones no pueden reducirse más, era menester ingeniarse de otro modo.”

“Había, además, otro inconveniente. Las curvas de la onda sonora están relacionadas con su propagación, de tal modo que su ampliación progresa con gran velocidad hasta anularla como sonido, imposibilitando á la vez su desarrollo como fuerza; pero tanto este inconveniente, como el que resulta de la ondulación en sí, desaparecerían multiplicando la velocidad de traslación. De ésta depende que la onda no pierda la rectitud, que como toda curva tiene al comenzar, y al logro de semejante propósito concurrió una ley científica.”

“Fourier, el célebre matemático francés, ha enunciado un principio aplicable á las ondas simples—las de mi problema—que puede traducirse vulgarmente así:

“Cualquiera forma de onda, puede estar compuesta por cierto número de ondas simples de longitudes diferentes.”

“Siendo ello así, si yo pudiera lanzar sucesivamente un número cualquiera de ondas en progresión proporcional, la velocidad de la primera sería la suma de las velocidades de todas juntas; la proporción entre las ondulaciones de aquélla y su traslación, quedaba rota con ventaja, y libertada por lo tanto la potencia mecánica del sonido.”

“Mi aparato va á demostrarles que todo esto se puede; pero aún no les he dicho lo que me proponía hacer.”

“Yo considero que el sonido es materia, desprendida en partículas infinitesimales del cuerpo sonoro, y dinamizada en tal forma, que da la sensación de sonido, como las partículas odoríferas dan la sensación del olor. Esa materia se desprende en la forma ondulatoria comprobada por la ciencia y que yo me proponía modificar, engendrando la onda aérea conocida por nosotros, del propio modo que la ondulación de una anguila bajo el agua, es repetida por ésta en su superficie.”