[80] Ayudado el Papa Julio II por los franceses, arrojó de Bolonia en 1508 á la familia Bentivoglio, que llevaba por enseña ó blason una sierra, redujo á la ciudad á su obediencia y puso en ella el Roble, que era su blason.

[81] Habiendo quitado los venecianos al Papa Julio II muchos pueblos al Norte de Italia, el Pontífice formó en 1508 con Luis XII de Francia, Fernando V de España y el emperador Maximiliano la liga de Cambrai, y obligó á Venecia á aceptar condiciones desventajosas. Cuando no necesitó de los socorros de Luis XII le suscitó enemigos, y á este fin se alió nuevamente en 1511 con los españoles y con los mismos venecianos, y declaró la guerra á Alfonso, duque de Ferrara. Acudió Luis XII en auxilio de este; venció al Papa en Bolonia, de cuya ciudad le despojó restituyéndola á la familia Bentivoglio, saqueó á Brescia y alcanzó una nueva victoria en Rávena, de la que ya se ha hablado. Irritado el Papa con estos reveses, hizo entrar en la liga, que se llamó Liga Santa á los ingleses, alemanes y suizos; y todos juntos causaron á los franceses en Cuinegatte una espantosa derrota, que les obligó á retroceder hácia el Piamonte, donde quisieron hacer frente, pero fueron vencidos segunda vez y abandonaron la Italia. A consecuencia de todo esto, Maximiliano Sforza, hijo de Luis el Moro, fué repuesto en el trono de Milan.

[82] Despues de abandonar la Italia, Luis XII hizo la paz con los venecianos, y aliándose con ellos, envió otra vez su ejército al mando de La Tremouille. Maximiliano Sforza, al saberlo, pidió auxilio al Papa y á los suizos, á pesar de haber sido estos los que vendieron á su padre. Encontrando los milaneses y suizos al ejército francés en Novara le causaron una derrota espantosa; por lo cual confió el Papa á los segundos la defensa de la bandera eclesiástica, y les dió el título de defensores de la libertad de la Iglesia contra los Príncipes soberbios.

[83] En el canto XXVI queda dicho cómo pasó Francisco I de Francia los Alpes, destrozó á los suizos en Marignan, vengando la derrota de Novara, y se apoderó de Milan, concediendo una pension al jóven Sforza en cambio de su perdida corona.

[84] El emperador Cárlos V aliado con el Papa Leon X, determinó arrojar á los franceses de Milan para colocar en su trono á Francisco Sforza, nieto del primero de igual nombre é hijo segundo de Luis el Moro. Los españoles mandados por el marqués de Pescara derrotaron á los franceses, que lo estaban por Trivulcio, el cual fué hecho prisionero, y Sforza restituido en el trono de Milan.

[85] El Rey de Francia envió un nuevo ejército á las órdenes del Duque de Saboya para recobrar á Milan, cuya ciudad asedió tan infructuosamente, que se vió obligado á levantar el sitio. El Duque de Saboya pasó á Pavía, de cuya plaza era gobernador Federico Gonzaga, duque de Mantua, el cual á pesar de su corta edad, supo resistir y rechazar á los franceses y venecianos coaligados.

[86] Ciudad de Lombardia, donde los franceses, mandados por Lautrec, fueron derrotados en 1522 por los imperiales. Defendian á dicha ciudad, además de los españoles, los milaneses y los suizos, mandados por Próspero Colonna. Estos últimos habian prometido al general francés que quitarian á los españoles toda la artillería, y mientras estaban efectuándolo así durante la batalla, fueron sorprendidos por Colonna, el cual les obligó á llevarla sobre las espaldas para servirse de ella, ocasionando de este modo la muerte de un gran número de suizos.

[87] Habiéndose aliado el Papa Clemente VII con Francisco I de Francia, el Rey de Inglaterra y varios príncipes italianos contra el emperador Cárlos V, este monarca envió á Italia un ejército á las órdenes del Condestable de Borbon, el cual se apoderó de Roma, la saqueó cruelmente, y redujo á prision al Papa que permaneció cautivo siete meses, obteniendo su rescate á cambio de 400 mil ducados y doce rehenes. Los príncipes italianos no se atrevieron á acudir en defensa del Papa su aliado.

[88] Esta Sirena fué Parténope, que enamorada de Ulises, no pudo resistir los desdenes de este héroe, y se arrojó al mar, cerca del sitio donde existe la ciudad de Nápoles, que se llamó al principio como la Sirena.

[89] Francisco I envió á Lautrec con un numeroso ejército para salvar al Papa y á los cardenales de la cautividad en que los tenia Cárlos V; pero cuando el general francés llegó á Italia, ya estaba el Pontífice en libertad, por lo cual tuvo la audacia de querer apoderarse de todo el reino con la gente que llevaba, y sitió á Nápoles, devastando todo el país con incendios y rapiñas.