[21] Rodrigo de Narváez es personaje enteramente histórico. Conquistada Antequera (1410), "el Infante puso por alcayde en el castillo e la villa a Rodrigo de Narbaez, su doncel, que había criado desde niño en su cámara, y era caballero mancebo esforzado, e de buen seso e buenas costumbres, y era hijo de Fernán Ruiz de Narbaez, que fué buen caballero y sobrino del Obispo de Jaén; e mandóle que tuviese en la fortaleza veinte hombres d'armas tales quales él entendiese que convenía para la guerra e guarda." (Crónica del Rey Don Juan el Segundo. Año cuarto, 1410, cap. XXXV.) Véanse también caps. VII, XIII, XVI y XXX. Crónicas de los Reyes de Castilla, B. A. E., LXVIII. Hernando del Pulgar celebralo en los Claros varones de Castilla (título XVII) y Ferrant Mexía en el Nobiliario vero (lib. II, cap. XV).
Es anacrónico presentar a Narváez como alcaide de Alora, según hace la novela, pues aquella villa no fué conquistada hasta la última guerra de Granada. Este detalle induce al señor Menéndez y Pelayo a creer que la historia primitiva del Abencerraje, si es del siglo xv, no será anterior a los Reyes Católicos, l. c., pág. xxxiv.
[22] igual, "proporcionado, en conveniente relación" (Dicc. Acad.), es decir, victoria digna de la espada de Palas, la que le corresponde. "Tome el asiento real, Y con ceremonia igual Honraremos su persona." Vélez, El rey en su imaginación, 908-910. (Teatro antiguo español, III.)
[23] La idea procede de Ausonio (epigramas 42 y 43). El mismo soneto, como ya hemos dicho (pág. 5), aparece en las Rimas que siguen a La hermosura de Angélica (folio 309 v.; B. A. E., XXXVIII, 380 a); pero los versos primero, tercero y onceno son diferentes: "De Venus y Palas. (Soneto CXXXIX.) La clara luz de las estrellas puesta... bañaba el sol cuando Acidalia y Marte... mejores filos en tu blanco acero..." Lope lo retocó antes de reimprimirlo en 1620 en esta comedia. Libre y graciosamente, volvió sobre el propio tema en uno de los sonetos de Tomé de Burguillos: "La que venció desnuda, agora armada..."
[24] sino viene a significar aquí "en lugar, en vez de". "Mas no sé para qué me pongo a contaros, señor, punto por punto las menudencias de mis amores, pues hacen tan poco al caso, sino deciros de una vez lo que..." Cervantes, Las dos doncellas, B. A. E., I, 204 b. "Sino está empleado como si le precediera una frase negativa; preséntase, por tanto, un anacoluto." L. Weigert, Untersuchungen zur spanischen Syntax auf Grund der Werke des Cervantes. Berlín, Mayer & Müller, 1907, págs. 170-174.
[25] la perra mora. Baile recordado por Cervantes, La ilustre fregona, Clás. Cast., I, 287, y por Quiñones de Benavente, Nueva Bibl. de Aut. Esp., X, x. b. En el Cancionero Classense, copiado en 1589 (Restori, Canc. Class., Roma, 1902); se le cita también. Tenía su cantar o letra, como resulta del verso de Lope:
"La Zarabanda está presa, Que dello mucho me pesa; Que merece ser condesa Y también emperadora. ¡A la perra mora! ¡A la matadora!"
[26] Y "pierde el oficio de conjunción y toma el de simple adverbio en interrogaciones y exclamaciones directas... Fácil es percibir la énfasis de esta conjunción adverbializada así." Bello, Gramática, 1286. El Sr. Rodríguez Marín cita numerosos ejemplos en su edición crítica del Quijote, VI, 163. Cf. versos 702 y 1709.
[27] Los cristianos solían llamar galgos o perros a los moros.
[28] "—¿Cómo?—En la calle de las Armas mora; Son señas de su casa dos balcones Azules, que al salir el sol los dora." Lope, La Niña de plata, B. A. E., XXIV, 284 a.