[29] Como notó D. Manuel de la Revilla (Obras, 358), estas dos redondillas se repiten casi a la letra en El condenado por desconfiado B. A. E., V, 191 c. Este hecho "ha dado pie, juntamente con otros indicios, para que algunos atribuyan a Lope de Vega este grandioso drama". Menéndez y Pelayo, l. c., XXXIX. Pero la atribución de El condenado a Tirso puede sostenerse. Véase Menéndez Pidal y María Goyri, Teatro antiguo español, I, 149.

[30] Véase la nota 26. La frase debe entenderse: "estoy muy lejos de darlos, ya que yo mismo tengo necesidad de ellos."

[31] 'invicto.' Parte XIII.

[32] 'Abindarráez.' Parte XIII.

[33] Alora, y no Álora, como se dice hoy.

[34] Lope recuerda un verso famoso: mensajero eres, amigo, No mereces culpa, no, que "es un antiguo proverbio con que la poesía épica castellana proclamaba habitualmente la inviolabilidad del mandadero según el derecho de gentes." R. Menéndez Pidal, Notas para el romancero del conde Fernán González, en Homenaje a Menéndez y Pelayo, I, 460 y nota 2.

[35] segunda, asegunda. "Es, pues, el caso que él estuvo quince días en casa muy sosegado, sin dar muestras de querer segundar sus primeros devaneos." Quijote, I.ª, VII.

[36] Desde mediados del siglo xiv Josué, David, Judas Macabeo, Alejandro, Héctor, Julio César, el rey Artús, Carlomagno y Godofredo de Bullón fueron considerados en Francia como modelos de paladines, como verdaderas encarnaciones del valor. El documento más antiguo especialmente dedicado a los nueve parece ser una estampa, 1421 a 1430. La Crónica llamada el triunfo de los nueve más preciados varones de la Fama es traducción de Le Triunmphe des neuf preux, Abbeville, 1487. Véase Le Débat des Hérauts, págs. 127-129. Société des anciens textes français.

[37] calma, soledad, desamparo, "negándose a la piedad Del nido que deja en calma." La vida es sueño, acto I.

[38] que os vais, con que os vais, es posible que os vayáis. Véase Bello, Gramática, 995.