Fray Prudencio de Sandoval fija, caprichosamente según Menéndez y Pelayo, la fecha de este suceso en la era 1189 (año 1151). Por su parte, Lope—acaso buscando el efecto de castigar la tiranía de don Tello por la mano de un rey adolescente, con lo que hace brillar con mayores fulgores el prestigio real; como en Los Novios de Hornachuelos el valetudinario Enrique III, que tiembla con el frío de la cuartana, rinde al tirano de Extremadura—lo supone acaecido en los comienzos del reinado de Alfonso y acumula alusiones a hechos históricos de esa época.
El Rey se nos presenta acompañado de su ayo el conde don Pedro, quien le da consejos, (v. 1731) y a quien considera como padre (v. 2380); anda en tratos con el Rey de Aragón (v. 1309), con el cual asentó paces en 1124, y de él dice, como cosa nueva, "que vive ahora en Zaragoza" (v. 1310) (Alfonso el Batallador la había conquistado en 1118); se reconcilia con su madre doña Urraca (versos 1619 y sigts.), que fallece en 1126, y dispónese a partir de León a Toledo. "A veinte y quatro de Hebrero desta Era 1161 (1123) estaban los Reyes madre y hijo conformes: ella se intitulaba reynar en Leon y su hijo en Toledo." Sandoval, Historia de los Reyes de Castilla y León. Madrid, MDCCXCII, tomo II, pág. 77.—Alfonso VII, después de haber sido proclamado Rey de León y Castilla, cuando niño, en unión de su madre, fué segunda vez coronado, con exclusión de ésta, en 1122. "La Historia de Toledo dice... que fué coronado siendo de edad de diez y nueve años." Sandoval, ob. cit., pág. 69.
El conde don Pedro es su antiguo ayo don Pedro Frojaz de Trava. "El conde don Pedro de Trava criava entonces en Galizia (v. 1515) a don Alfonso, que era pequeño, aquel que fuera fijo del conde don Remón e desta doña Urraca, fija deste rey don Alfonso." (Crónica General, edición de Oocampo, Valladolid, 1604; fol. 315 vto.) Pero Lope truécale el nombre (v. 1516) y le llama don Pedro de Andrada y Castro, acaso recordando a don Gutierre Fernández de Castro, que apoyó fuertemente la causa de Alfonso VII durante su menor edad: "e aquellos porque al casamiento [de doña Urraca con el Conde de Lara] mas se destorvo e non se acabo fueron estos dos don Gomez de Mançanedo e Gutier Ferrandez de Castro." (Crónica de Ocampo, fol. 318 vto.) También Castro y Andrade son apellidos del gran Conde de Lemos don Pedro, protector de Cervantes y antiguo amo de Lope, quien pensaría en él al encontrarse en las Crónicas con otro conde gallego llamado Pedro.
Don Enrique es don Enrique de Lara (v. 1319); pero este personaje no figura en la historia hasta la turbulenta minoría de Alfonso VIII. El conde Pedro de Lara, su padre, amante de doña Urraca, y que en su nombre pretendía gobernar el reino, es el contemporáneo de la mocedad de Alfonso VII. Por oponerse a su influjo fué elegido por rey el que había de ser emperador, y no hay que decir que tan grande enemigo del joven Monarca no habrá figurado nunca en el círculo de sus consejeros y privados, como aquí aparece.
Iniciándose en aquellos tiempos la rivalidad de Castros y Laras, Lope quiso poner al lado del joven Rey un representante de cada familia.