Pero en la vida del poeta sacerdote iban a presentarse ahora nuevos sucesos escandalosos, que habrán hecho murmurar largamente a los maldicientes de la Corte y que dieron pábulo a los ataques de los enemigos de Lope, de los cuales es de recordar una emponzoñada décima de Góngora, publicada por la Barrera. Anúnciase este nuevo período por un inesperado viaje de Lope a Valencia a fines de junio de 1616, a pretexto de asuntos de su hijo el fraile descalzo. (Esta es la única noticia que se tiene de él. Acaso sería fruto de algunos pasajeros amoríos del poeta mientras residió en Valencia con su primera esposa.) Mas parece probado que el objeto del viaje fué esperar a la compañía de Sánchez, que regresaba de Nápoles con el Conde de Lemos. En esta compañía figuraba la cómica a quien Lope llama "la loca" en sus cartas, Lucía de Salcedo por su verdadero nombre. Durante su estancia en Valencia estuvo Lope enfermo de mucha gravedad. Mas este oscuro y breve episodio ("veinte días hablé con la loca") no es más que tanteo y anuncio de la gran pasión que va a llenar la vejez del poeta. Agotado el fuego de la exaltación mística que lo había llevado al sacerdocio, vuelve a imponerse su temperamento erótico. Versos y mujeres, ahora como antes, llenan la vida del poeta.
A fines de 1616 estaba Lope en las relaciones más íntimas con doña Marta de Nevares Santoyo, mujer de Roque Hernández de Ayala, hombre de negocios. La égloga Amarilis (Madrid, 1633) es la obra en que nos ha dejado Lope la visión literaria de aquella pasión de la edad madura. Amarilis, bautizada también literariamente por Lope con el nombre de Marcia Leonarda, era natural de Madrid y debía tener unos veintiséis años cuando Lope la conoció en un jardín con ocasión de una fiesta literaria. Es de advertir que doña Marta, semejante en esto a Elena Osorio, debe haber sido persona de cierta distinción y con gustos literarios y artísticos. Tenía una hermana poetisa. En agosto de 1617 nace Antonia Clara, bautizada como hija de Roque Hernández, prenda de estos amores de los ya avanzados años del poeta, consuelo y tormento de su edad postrera. Después doña Marta, guiada por Lope, intenta divorciarse de su marido, y aunque no lo logra, el matrimonio debió vivir últimamente en casa separada, hasta que la muerte, llevándose en 1618 ó 1619 al Roque Hernández, tan odiado por Lope, estableció la separación definitiva. Poco después del fallecimiento del marido, escribe Lope la dedicatoria a Marcia Leonarda de La Viuda valenciana (Parte XIV, 1620), página en que llega a lo más extremado el cinismo del poeta al mostrar al público las intimidades de su pecaminosa existencia.
Del año 1617 son las Partes séptima y octava, impresas en Madrid a costa de Miguel de Siles por la viuda de Alonso Martín. Ambas van dedicadas al Duque de Sessa. En este propio año apareció también la Parte novena, primera que figura como publicada por el mismo Lope y en cuyo prólogo rechaza por ilegítimas todas las Partes anteriores. No tenía completa razón para ello: muchas de estas Partes habían sido editadas por personas de su intimidad y es de suponer que con anuencia del autor. Sólo las llamadas Partes tercera y quinta deben haber salido al público con perfecta ignorancia de Lope; el cual, por lo demás, tenía sobrado motivo para quejarse de la negligencia con que daban a la imprenta los editores los libros de comedias, confundiendo muchas veces el nombre del autor y siguiendo manuscritos viciadísimos. Es de observar que Lope, que tan grande interés demostró siempre por la impresión de sus libros, descuidó hasta este año el ocuparse de las ediciones de sus comedias. Verdad que, en muchos casos, no era posible que hubieran sido publicadas por él en forma más pura que por sus anteriores editores—a menos de haberlas en gran parte rehecho—, pues no siempre poseería sus propios manuscritos, que, vendidos a los directores de las compañías, habrían ido a parar Dios sabe dónde, sino que tendría que valerse de copias y de copias de copias en las que el texto estaría mutilado y viciado hasta por las propias necesidades de la representación escénica.
De 1618 es el Triunfo de la fee en los reynos del Japón, opúsculo histórico, hecho de encargo, en que se relata el suplicio de los primeros mártires en las tierras del Extremo Oriente. El propio año salieron dos nuevas Partes de comedias: la X y la XI. (Ambas en Madrid. A costa de Miguel de Siles la primera y de Alonso Pérez la otra.) En la sexta edición del Peregrino, publicada este año, reproduce Lope la lista de comedias de la edición de 1604 y añade a ella ciento catorce títulos nuevos, deduciendo diez y seis repetidos.
La Docena parte de comedias es publicada en 1619. (En Madrid, por la viuda de Alonso Martín, a costa de Alonso Pérez.) Sigue adelante Lope trabajando en la edición de sus obras teatrales, y en 1620 publica la Trecena parte (Madrid, viuda de Alonso Martín. A costa de Alonso Pérez) y la Catorce (Madrid, por Juan de la Cuesta. A costa de Miguel de Siles).
El 19 de mayo de 1620, para celebrar la beatificación de San Isidro, hubo una famosa justa poética en la iglesia parroquial de San Andrés, de la cual fué director Lope de Vega. Poetas de los principales de España se disputaron los premios. Lope leyó el certamen ante un inmenso concurso, en que se amontonaban representantes de todas las clases sociales, alcanzando un gran éxito, que acrecentó, si era posible, su fama. Esta fué una de las grandes ocasiones en que Lope saboreó plena y directamente el gusto embriagador de la gloria. Al certamen concurrió Lope de Vega el mozo, el hijo de Lucinda, inquieto joven que daba grandes disgustos a su padre, y por primera vez aparece el seudónimo de "el maestro Burguillos" como firma de unos versos de burlas con que Lope salpimentó la gravedad del certamen. Acaso—han creído algunos—este Burguillos sería un loco popular y famoso por aquella época.
El mismo año, Marcela, el otro fruto de los amores con Micaela, tomó el velo en las Trinitarias descalzas, profesando en febrero de 1621.
La propia fecha de 1621 se muestra en la portada de La Filomena, poema dividido en dos partes, en cuya primera contesta Lope a los ataques que le había dirigido Torres Rámila en 1617 con su Spongia, y que hasta ahora no habían sido recogidos directamente por el poeta, sino sólo devueltos por medio de sus amigos. En la segunda parte refiere Lope su vida—lo que quería que se supiese de su vida—y traza uno de los principales documentos en que se apoya su biografía. En este mismo año aparecen las Partes XV, XVI y XVII de comedias (Madrid, viuda de Alonso Martín, Alonso Pérez las dos primeras y V. de Alonso Martín, Miguel de Siles, la última).
Madrid celebró la canonización de San Isidro en 1622. Para estas fiestas, a petición del Ayuntamiento, escribió Lope dos comedias que se representaron ante Felipe IV en la plaza de Palacio; y el propio Lope fué encargado de presidir el certamen poético, según se había hecho dos años antes cuando la beatificación, logrando al hacerlo un éxito no menor que el alcanzado entonces. Aquí apareció nuevamente el Maestro Burguillos, y hasta a su hija Antonia de Nevares, de edad de cinco años, hízola aparecer Lope como concurriendo a disputar los premios de la justa.
Las Partes XVIII y XIX (Madrid, por Juan González, a costa de Alonso Pérez) son de 1623. Por este tiempo ya doña Marta de Nevares debe haber contraído la enfermedad a la vista, de que le resultó una ceguera incurable. En época incierta, pero más tardía—según la égloga Amarilis—, perdió la razón, volviendo a recobrarla antes de su muerte.