En 1624 aparece La Circe, obra poética en que Lope narra el conocido episodio de la Odisea, seguido de otros varios poemas y tres novelas cortas dedicadas a la señora Marcia Leonarda. Entre los poemas hay algunas epístolas de gran interés biográfico.

La Parte XX de las comedias, última publicada en vida del autor, que después, no se sabe por qué causa, abandonó el trabajo, salió en Madrid a principios de 1625 (por Juan González, a costa de Alonso Pérez). En junio de este año, Lope, "ferviente creyente, aunque gran pecador", según exacta frase del señor Menéndez y Pelayo, ingresó en la Congregación de San Pedro, de sacerdotes naturales de Madrid, aún hoy existente.

En otoño del mismo año publicó los Triunfos divinos, a imitación de los Trionfi del Petrarca. Va dedicado el libro al Conde Duque de Olivares, en el deseo de congraciarse el favor de la Corte, cosa que nunca alcanzó Lope. En vano fué que ciñera las sienes de un rey poeta la corona de España. Lope de Vega, máximo poeta entonces viviente de la lengua española, no gozó nunca de la protección cortesana; su nombradía era principalmente popular: otros eran los ingenios que vivían y medraban en los salones de Palacio. En setiembre de 1627 apareció la Corona trágica, poema inspirado en la historia de María Estuardo. La obra va dedicada a la Santidad del Papa Urbano VIII, el cual correspondió concediendo al poeta el título de doctor en Teología en el Collegium Sapientiae y la cruz de la Orden de San Juan, con lo cual Lope pudo poner el "frey" delante de su nombre.

Al cabo de tantas y tan gloriosas obras escritas con ejemplar actividad en su ya dilatada existencia, el poeta se hallaba en la pobreza, según nos lo muestran las constantes peticiones al Duque de Sessa que encontramos en sus cartas. (Volumen del Marqués de Pidal que ha sido publicado en las adiciones a la Nueva Biografía en la edición académica.) No era figura retórica lo dicho en la dedicatoria del Verdadero amante de que sólo tenía "pobre casa, igual cama y mesa y un huertecillo cuyas flores me divierten cuidados y me dan conceptos". Cierto que había ganado mucho; pero su mano era aún más rápida para gastar que para escribir.

En la segunda mitad de 1629 terminó Lope su Laurel de Apolo, poema en que va juzgando y alabando las obras de buen número de poetas contemporáneos. Fué publicado en 1630. Tras El Laurel viene en el mismo volumen La Selva sin amor, égloga que fué cantada ante el Rey y la Corte, puesta la escena con gran magnificencia y aparato.

Otra obra de Lope figuró también entonces en una función palatina: la comedia La Noche de San Juan, representada en la fiesta que en tal noche del año 1631 dió el Conde Duque en los jardines del Conde de Monterrey en el Prado, en honor de los Reyes. Por este tiempo, antes de 1632, escribió Lope la Egloga a Claudio (mejor sería epístola), obra llena del más vivo interés por los datos autobiográficos que atesora. Aquí es donde Lope se alaba de haber escrito "mil y quinientas fábulas", "más de ciento en horas veinticuatro"; aquí donde se vanagloria de ser fundador del teatro y donde dice que repartidos los pliegos de su labor entre los días de su vida, sale a cinco pliegos su labor diaria. La Egloga quedó inédita hasta después de la muerte del poeta.

En abril de este año, en la calle de Francos, probablemente en casa del poeta, falleció doña Marta de Nevares. Lope la lloró en la ya citada égloga Amarilis, que vió la luz al año siguiente.

Antes de ello, en 1632, publicó La Dorotea, "acción en prosa" dividida en cinco actos, en que Lope, como hemos dicho, conmemora muchos recuerdos de sus relaciones con Elena Osorio. Esta obra lozanísima, verdadera joya de la novela dialogada española, habrá sido escrita en parte en la juventud del autor, pero muy añadida y retocada en su vejez.

En diciembre de 1633 casóse Feliciana, la hija de Lope y de su esposa doña Juana Guardo, con Luis de Usategui, empleado público, probablemente pagado con no muy brillantes haberes.

Durante todos estos años, como Lope había interrumpido la publicación de las Partes de sus comedias, vinieron apareciendo algunas colecciones "extravagantes" de las mismas.