Gal.
No le ha quedado cera en los oidos,
Están todas las cosas empeñadas,
Mil tercios recibidos sin cumplirse,
Todo hurtado, perdido y de manera
Que á las calzas parece nuestra hacienda
Del escudero de Alba, que al calzárselas,
Él solo y solo Dios las entendian.
Alb.
Pues remedio ha de haber.