Nadie se escapa.
Anac.
Ya pisas, hermosísima señora,
Los márgenes de Francia, cuya arena
De Júpiter la lluvia finge agora
Burlando á Ofir, en su amarilla vena;
La gente ha de pensar que eres la aurora,
Que en Francia nace de fragancias llena.
Ang.
Ántes ha de pensar que soy la muerte,