Y si tú, don Reinaldos, bastas solo

Para oprimir la bárbara arrogancia,

Como del cielo es la deidad Apolo,

Ya sabes que soy yo el valor de Francia,

Á mi voz gime el mar y tiembla el polo,

Y esto en Roldan no es bárbara arrogancia,

Pues ya visto me habeis en paz y en guerra

Echar de un puntapié hasta el sol la tierra.

Y así para que el campo de Agramante,

Desbaratado al mar en tropas vuelva,