Que á las fieras que encuentra no perdona,
Dando de su pesar bastante prueba,
Tras ellos va sin perdonar persona,
Hora sea cristiano, ó moro sea,
Hija solo de amor, accion tan fea.
Quedárase en el mar á no ofrecerle,
Piadoso un pescador, vida en su astilla,
Breve concha, que pudo socorrerle,
Sacándole en sus brazos á la orilla;
Así muerto en la arena llegué á verle,