Arag.

Pues ¿cómo tanto amor padece olvido?

Pues ¿cómo no la veo?

¿Áun esto no le debe mi deseo?

Álv.

Entra, Sancho, y advierte

Á Beatriz de su dicha, y pide albricias.

Arag.

Á mi dichosa suerte

Se las pide mejor, si las codicias.