En doña Beatriz de Rojas

Sus esperanzas pusieron...

Perdona que ansí te hable,

Que no es perderte el respeto,

Pues estás como jüez,

Y es el principio del pleito.

Servíla sólo con alma,

Tan pobre soy... pero creo

Que ha estimado mis servicios

Cual suele el señor discreto.