Y los dos, con poca suerte
De agradar sus bellos ojos,
Habemos servido á Fénis.
No es mejor que yo Leonardo,
Que pienso que cuando herede
Al Almirante, mi tio,
Puesto que no lo desee,
No habrá en Nápoles señor
Que me iguale; finalmente,
Las diligencias de entrambos,