Guiéle al mar, cuya orilla
Tenía una barca atada
Por mi órden, y en su borde
Desde la tierra una plancha.
Entramos dentro los dos,
Guié yo propio la barca
Adonde suelen ir muchas
Á gustos, que no á desgracias;
Desembarcamos, y luégo
Que pisamos la campaña,