Detrás de una huerta, á quien

Jazmines y hiedra enlazan,

Le dije: Aquí estamos solos,

Donde quiero ver si hablan

Las manos como las lenguas.

Él, la color demudada,

Sacó la espada diciendo:

La razon á nadie agravia;

Yo soy César. Respondí:

Hoy seréis César y nada.