Del edificio breve, el rejon muerde

La blanca orilla de la tierra verde.

Con la espada y la daga me provoca,

La mia entónces con la suya iguala

Diestro valor, pero en distancia poca

Leonardo entre los céspedes resbala,

De la lealtad el término revoca,

Y al fácil plomo de una ardiente bala

Remite la sentencia de mi muerte,

Resistida mejor de un peto fuerte.