Yo, con la turbacion, «traidor» diciendo,
Quedé á mirar el golpe, que dudoso
El corazon se estaba estremeciendo
Al eco del sonido riguroso,
Y Leonardo la playa discurriendo,
Vengado mal, aunque le fué forzoso,
Salió con vida y sin honor, de suerte
Que pudo publicar mi incierta muerte;
¿Pues es justo, señor, que á Fénis tenga,
Y á un hombre como el Conde el honor quite,