de vergonzosa y turbada;
fingiendo que no le ha visto,
pone delante las ramas.
«¿Para qué te ascondes,
niña gallarda?
Que mis linces deseos
paredes pasan.»
Acercóse él caballero,
y ella, confusa y turbada,
hacer quiso celosías
de vergonzosa y turbada;
fingiendo que no le ha visto,
pone delante las ramas.
«¿Para qué te ascondes,
niña gallarda?
Que mis linces deseos
paredes pasan.»
Acercóse él caballero,
y ella, confusa y turbada,
hacer quiso celosías