Mientras Bolívar y Mariño, que habian salvado con bien, habiendo despachado emisarios á Escalona para que defendiese la plaza de Valencia, corrian á sacar recursos de la capital, Bóves, despues de perseguir á los vencidos hasta la Victoria y destacado su columna de 1.500 hombres al mando del capitan Ramon Gonzalez para que se dirigiese á Carácas con el resto de su gente, se presentó el 19 delante de Valencia, y reduciendo á Escalona en ella al estrecho recinto de la Plaza Mayor, le obligó á capitular, ofreciéndole ante Dios que respetaria la vida y propiedad de cuantos ocupaban la plaza; pero á los dos dias el coronel Alcover, el Doctor Espejo, todos los oficiales, menos Escalona que pudo huir á favor de un disfraz, los sargentos y varios particulares de Valencia perecian vilmente asesinados.

Poco antes de la toma de esta ciudad, Carácas fué tambien ocupada por los españoles, y el 6 de Julio Bolívar, afligido por el triste espectáculo de las numerosas familias que como un fúnebre cortejo seguian sus pasos, caminaba hácia Barcelona por la montaña de Capaya y la costa del mar. Bóves por este tiempo, á ejemplo de Monteverde, se apoderó del mando y erigido en señor absoluto de sus actos, dejó en Carácas como gobernador al traidor Quero, en Valencia al oficial Don Luis Dato, y ordenó á Morales que partiese en persecucion de Bolívar. Durante los diez dias que permaneció en Carácas hizo circular dos indultos, y despues ofició á todas las autoridades y justicias mayores de los pueblos para que de mano poderosa mandase fusilar á cuantos hubiesen tenido participacion en la muerte de unos prisioneros, ejecutada mientras el coronel Arismendi era gobernador interino de aquella capital.

En el tránsito logró todavia Bolívar recojer y organizar hasta 2.000 hombres, que hizo se posesionasen de Aragua de Barcelona. El coronel Bermudez acompañaba al jefe venezolano en calidad de su segundo. El 18 de Agosto, y guiando la respetable fuerza de 8.000 bayonetas, Morales atacó á los republicanos; despues de un largo combate la victoria vino á declararse por los realistas, si bien es cierto á un precio muy alto, pues les costó mil hombres y mas de dos mil heridos. Lleno de furor el jefe español mandó pasar á cuchillo, además de los prisioneros, á gran parte de inofensivos vecinos, sin respetar sexo ni edad.

Acosado por tan fatales reveses de fortuna, otro menos enérgico y de fé no tan pura ni entusiasta por la libertad de su cara patria, habria desesperado de su empresa; pero el Libertador, cuyo temple y constancia eran inquebrantables, oyendo los consejos de un prudente valor se dirigió á Cumaná, donde unido á Ribas, Mariño, Valdés, Azcúa y otros bravos oficiales, pesó, midió y estudió las circunstancias que hacian su situacion tan precaria, y, despues de un largo debate, decidieron la evacuacion de la ciudad. La poca tropa que alli habia salió el 25 de Agosto para Maturin; y en la escuadrilla que mandaba Bianchi, Mariño y Bolívar se hicieron á la veja con rumbo á la Margarita, pues el Libertador tenia que poner á salvo el gran tesoro que el alto clero de Carácas habia colocado en sus manos para atender á las necesidades de la República. Aquel tesoro se componia de todas las joyas de las iglesias, y Bolívar en tan difíciles momentos, tenia que hacer uso de ellas para comprar el armamento y demás necesario á la creacion de un ejército respetable, capaz de ayudarle á salvar la madre patria, asegurando para siempre á sus hijos el goce de la libertad, objeto de sus mas ardientes deseos y por el cual sacrificaba, no solo la existencia, sino tambien la gran fortuna que sus padres le habian dejado.

CAPITULO VI

Un abuso de confianza.—Juicio contra Bolívar y Mariño por su ausencia.—Destitucion del Libertador—Nuevo asedio de Maturin. —Derrotas de Morales.—Muerte de Bóves.—La adversidad persigue á los republicanos.—Maturin cae en manos de Morales.—Triste fin de Ribas.—Ventajas de las armas españolas.—Entrevista de Urdaneta y Bolívar.—Este se presenta á dar cuenta de su conducta al gobierno y es bien acogido.—Conquista de Santa Fé de Bogotá.—Conflictos de Bolívar con el gobernador de Cartagena.—Consecuencias de la rebeldia.—Retirase el Libertador á Jamaica.—Cartagena es tomada por Morillo.—Nuevos derramamientos de sangre.—La república parece haber tocado á su fin.—Sucesos de Margarita.—Bolívar amenazado por el puñal de un traidor.—Preparativos hechos por Brion.

La desgracia no habla cesado aun de afligir y poner á prueba el noble amor del heróico patricio; no habia cesado aun de acrisolar con el fuego de los mas rudos tormentos su lealtad y su constancia; aun no habia descargado sobre su cabeza el mayor y mas formidable de sus golpes. Una nueva defeccion, hija de la tentadora codicia, vino á cortar las alas á su patriótica y halagüeña esperanza. Las riquezas que llevaba embriagaron el avaro corazon de Bianchi, y con el mayor cinismo declaró á Bolívar que estaba dispuesto á despojarle, lo cual habria verificado por completo si las vivas reclamaciones de los portadores de aquel tesoro, destinado á comprar la libertad de la América del Sud, no hubieran conseguido que, avistando la Margarita, el desleal marino les cediese una parte muy pequeña de las alhajas y dos buques de su escuadrilla para que guiasen á Cartagena; pero desbaratados sus planes se dirigieron hácia Carúpano y desembarcaron en este punto el 5 de Setiembre.

Pero otra nueva desventura les esperaba alli. Durante su ausencia los jefes militares de la provincia los juzgaron como traidores; y por haber abandonado el ejército, este era su juicio, se dió un decreto de proscripcion contra ellos, y Ribas y Piar habian merecido los dos primeros cargos militares. Ribas se presentó en Carúpano el dia siguiente á la llegada de Bolívar y Mariño; puso preso á este, y dejó libre, pero destituido, al noble cuanto desgraciado Libertador. Sin embargo, por uno de esos actos inexplicables en los hombres, por uno de esos caprichos de la suerte, el mismo que acababa de robarles se presentó en actitud amenazadora á protegerlos; y habiéndolos reclamado enérgicamente á Ribas, les prestó auxilios y partieron para Cartagena el dia 8, mas dispuestos que nunca á sacrificarse por su patria.

Por este mismo tiempo, con cerca de 6.500 hombres, Morales se presentaba delante de Maturin é intimaba la rendicion, ofreciendo una honrosísima capitulacion á los que defendian este punto; pero el pueblo maturinense reproducia otra vez sus antiguas palabras, diciendo con entereza: "Que preferia el exterminio á la esclavitud." Bermudez tenia á su lado al leal Pedro Zaraza, al sumiso y valiente Cedeño, al activo José Tadeo Monágas, á otros distinguidos jefes, 1.000 ginetes y como unos 300 infantes, todos ellos valientes, todos buenos patricios.

Grande fué la victoria que Bermudez alcanzó sobre Morales, á pesar de la superioridad numérica de las fuerzas mandadas por este, en la batalla que le presentó el dia 12 de Setiembre. Despues de haberle muerto mas de 2.000 hombres, cogiéndole hasta 900 prisioneros, se hizo dueño de 2.100 fusiles, 6.000 bestias de carga, 700 caballos con sus monturas, mas de 150.000 cartuchos, gran número de reses y, otras provisiones de boca, sin otro sacrificio por su parte que el de 75 muertos y unos 120 heridos. El jefe español huyó á Urica con la gente que le quedaba para esperar alli á Bóves.