Entonces los soldados granadinos, para vengar la muerte de su heróico compatriota, pidieron y obtuvieron de Bolívar la formacion de un cuerpo aparte; y D'Eluyar, á la cabeza de mil valientes, derrotaba á los españoles en el sitio llamado las Trincheras, coronado por un triunfo completo, de cuyas resultas, herido en la cara de un balazo, Monteverde huia á encerrarse en Puerto-Cabello. El sitio de esta plaza quedó restablecido otra vez y Giraldot vengado al tercer dia de su muerte.
Una semana mas tarde, á 11 de Octubre, el teniente coronel Campo Elias reunia algunas fuerzas á los mil fusileros con que, conforme á las órdenes de Bolívar, habia salido de Coro; y habiendo allegado hasta 1.200 caballos, puesto á las órdenes de Miguel Ustáriz, alcanzaba una espléndida victoria en el sitio de Mosquitero sobre los 2.000 ginetes y 500 peones que mandaban Bóves y Morales, quienes, acompañados de solo treinta hombres de caballeria, se refugiaron en Guayabal, sobre la izquierda del Apure. El jefe de la infanteria española, Francisco Tomás Morales, salió gravemente herido de la batalla.
El mismo dia en que las armas republicanas se señalaban con tan glorioso hecho, se reunian en Carácas las autoridades civiles y el cabildo en medio de los victores, aplausos y aclamaciones del pueblo, y de comun acuerdo conferian á Simon Bolívar el empleo de capitan general del ejército y el título de LIBERTADOR DE VENEZUELA. Pero el célebre caudillo no se durmió sobre sus laureles ni interrumpió un solo instante la marcha de sus operaciones; y ordenando al general Ribas que acudiera de Carácas, salió él de Valencia, y el 25 de Noviembre, con 2.000 hombres entre infantes y ginetes; estorbó el movimiento intentado por la division de Salomon sobre las alturas de Vijirima, y, batiéndola con grandes ventajas, la obligó á retirarse á Puerto-Cabello. De alli á diez dias Salomon procuraba un nuevo combate en Araure con fuerzas bastante superiores en número, y las armas republicanas, dirigidas por el mismo Bolívar, obtenian una señalada victoria, pues, con muy pocas pérdidas, ocuparon todo el tren militar del enemigo, que huyó dejando en el campo mas de mil muertos.
En esta brillante jornada dieron heróicas pruebas el general Urdaneta, el coronel Florencio Palacios, el teniente coronel Manuel Manrique, los capitanes Campo Elias, Briceño, Ribas Dávila, Villapol, Mateo Salcedo y otros varios republicanos. Los soldados merecieron gracia de su jefe, que hizo de todos los mayores elogios en el parte detallado de esta brillante accion. Estas derrotas trajeron consigo el desaliento y la desconfianza en las filas españolas; y el 28 de Diciembre los defensores de la plaza de Puerto-Cabello, destituyeron del mando á Monteverde, quien once dias despues se retiraba á ocultar su humillacion en Curazao.
Bolívar volvió á Carácas, y haciendo que el gobernador político Cristóbal Mendoza convocase á las corporaciones, vecinos mas notables y, en fin, á todos los padres de familia, el 2 de Enero de 1814, en el convento de San Francisco, ante una inmensa concurrencia, dió cuenta de los actos administrativos de su dictadura y esperó el fallo del pueblo. Á propuesta del gobernador, en medio de la mas viva, entusiasta y prolongada aclamacion, se confirmaron al Libertador los poderes de que hasta alli habia estado investido; y lleno este de gozo, dirigió frases, de gratitud al pueblo venezolano por la confianza con que lo honraba.
Partió en seguida para el campo de batalla, y despues que Ribas rechazaba valerosamente á Bóves en la Victoria el 12 de Febrero, poniendo sus tropas en dispersion, si bien teniendo que lamentar entre otras la pérdida del distinguido Ribas Dávila, el 28 del mismo mes, con solos 1.800 hombres por parte de Bolívar y 7.000 por la de Bóves, vencido este tuvo que dejar el campo de la accion, que era el de San Mateo, despues de haber costado á los republicanos este triunfo 203 hombres entre muertos y heridos. Entre los primeros habia que lamentar al valiente Villapol y otros dos oficiales, y entre los segundos habia, con Campo Elias, otros 30 oficiales; pero la pérdida del enemigo fué mucho mayor. Ricaurte guarnecia en la cima de un cerro cercano á San Mateo una casa perteneciente á Bolívar y destinada á servir de parque. [Nota: Algunos dicen que el Libertador nació en esta casa, que hoy se vé reedificada.] La fuerza de que disponia no era capaz de hacer frente el ataque de la fuerte columna que Bóves destacó contra la casa; y conociendo que su resistencia seria inútil, hace salir á sus soldados, se queda solo, pega fuego á los pertrechos del parque y destruye asi al enemigo, quedando sepultado con él entre los escombros.
A fines de Marzo los realistas ponian sitio á Valencia con 4.000 hombres que Don José Cevallos traia de refresco de la provincia de Coro, pero sin artilleria. La ciudad estaba defendida por Urdaneta como primer jefe, Juan Escalona como segundo, y el Doctor Espejo como gobernador político. El comandante Taborda dirigia las baterias. Despues de varios incidentes, siempre ventajosos para los sitiados, el 5 de Abril, replegando sus fuerzas en la falda del Morro, el jefe sitiador desapareció por el camino del Tocuyito. Bolívar entró en la plaza el mismo dia, acompañado de algunos oficiales; y despues de tributar á los heróicos defensores los elogios que merecian se dirigió hácia Puerto-Cabello.
A causa de la escasez de recursos y de algunos descalabros que por el espacio de un mes habian experimentado los patriotas, su situacion principiaba á hacerse un tanto embarazosa. Cagigal en persona mandaba el ejército que habia traido Cevallos, y hostilizaba activamente á los republicanos, cuando el 16 de Mayo resolvió Bolívar presentarle batalla, lo cual verificó el dia siguiente en los campos del Tocuyito, sin poder conseguir cosa alguna por haber paralizado la accion una fuerte lluvia, y el 18 se retiró tranquilamente acampando en las afueras de Valencia.
Diez dias mas tarde Bolívar desplegaba los grandes recursos de su génio militar presentando un bien combinado plan de batalla á Cagigal en las llanuras de Carabobo. El jefe español, por su parte, se habia situado convenientemente y con admirable órden. La primera línea de los republicanos estaba mandada por Urdaneta, mientras el Libertador, Ribas, Mariño y otros jefes operaban en la segunda. La fuerza total ascendia á unos 5.200 hombres; el enemigo presentaba en línea mas de 6.000. Las acertadas disposiciones de Bolívar, hábilmente ejecutadas por sus jefes, dieron como resultado el exterminio de casi toda la infanteria enemiga, pues los ginetes huyeron ilesos á refugiarse en parte segura, por la derecha del camino del Pao. Con solo la pérdida de unos 60 hombres entre muertos y heridos obtuvo en este dia el jefe venezolano 8 banderas, toda la artilleria enemiga, mas de 500 fusiles, gran número de caballerias, municiones, provisiones y ganados, salvando asi por quinta vez á su patria.
A pesar de las medidas preventivas tomadas por Bolívar, seguro como estaba de que Bóves allegaba gente para tomar desquite de la última derrota de los realistas, no pudo evitar que en la Puerta los 5.000 ginetes y 5.000 infantes españoles derrotaran á Meriño, cuya fuerza no llegaba á una mitad de este número. Mas de l.000 republicanos quedaron sobre el campo de batalla, muchos de ellos asesinados despues de haber sido hechos prisioneros. El coronel Aldao y el comandante Freites fueron muertos en la accion; y entre los prisioneros el coronel Jalon, cangeado hacia algun tiempo por el teniente coronel Marimon. Tambien pereció en este aciago dia el secretario de Estado Antonio Muñoz y Tévar.