Pero el pueblo colombiano, como sucede con todos los pueblos colocados en análogas circunstancias, si bien cediendo á un natural impulso, habia desplegado todas sus fuerzas para sacudir el yugo de la esclavitud, no bien dispuesto aun á recibir la nueva forma de gobierno, poco ilustrado para conocer los medios de aprovecharse de la libertad que habia conquistado, y no comprendiendo el valor de los deberes que adquiria al adquirir nuevos derechos, pronto se vió envuelto en las discordias civiles por no prestarse de buen grado á ellos. Resistiéndose los caraqueños á la tercera invitacion hecha por Paez, que queria dar cumplimiento al decreto sobre la organizacion de milicias, se vió este jefe obligado á hacer algunas prisiones, y con tal motivo Carácas presentó 17 dias antes á la toma del Callao la imágen de una espantosa revolucion.

So color de haber sido hollados los derechos del pueblo en la manera de dar cumplimiento á los decretos del gobierno, la Cámara de los representantes fulminó contra Paez una acusacion, que en 30 de Marzo admitió el Senado, suspendiéndole de su empleo y citándole á dar cuenta de su conducta. No solo desobedeció esta órden trasmitida por medio del poder ejecutivo, sino que por disposicion de la Asamblea municipal de Valencia, en cuya ciudad se hallaba Paez entonces, el 30 de Abril reasumió el mando de que el Senado le habia separado, dando lugar este hecho á que todos los pueblos se creyeran autorizados á desconocer el legítimo gobierno, y pronto se vió la República envuelta en las discordias civiles.

Dos fueron los bandos que se alzaron: uno federal y otro central, siendo los partidarios del primero de los sistemas quienes marchaban á su fin con mayor unidad, con mas perfecta armonia. Los federalistas de Carácas concitaron á Paez para que convocara y presidiera una Asamblea general con objeto de fijar el destino político de Venezuela en aquellas circunstancias; y verificada la reunion el 7 de Noviembre, despues de mediar violentas discusiones y una incalificable votacion, Paez quedó autorizado; conforme á los poderes de que la Asamblea le habia investido, dió un decreto señalando el 10 de Diciembre para la reunion de los colegios electorales y para la instalacion del Cuerpo constituyente en Valencia fijó igual dia de Enero de 1827.

Bolívar, noticioso de los escándalos promovidos en Venezuela, partió de Lima el 4 de Setiembre y cuarenta dias mas tarde entraba en Santa Fé de Bogotá, siendo recibido con generales muestras de afecto. El 25 de Noviembre se dirigió á Venezuela y durante su travesia hasta Cúcuta fué reuniendo tropas para presentarse con imponente actitud. El 16 del siguiente mes dió una proclama desde Maracaibo en que, ofreciendo acelerar la gran Convencion nacional para que legalmente tuviera el pueblo leyes fundamentales, decia: solo él (el pueblo) conoce su bien y es dueño de su suerte, y no un poderoso, ni un partido, ni una sola fraccion del mismo pueblo. El Libertador, al cual volvian algunos de los extraviados patricios, llegó por Coro á Puerto-Cabello el último dia del año, época en que Paez se encontraba en Valencia.

Los acontecimientos del Perú mientras el trascurso del año que asi espiraba fueron: la reunion del Congreso constituyente de Bolivia, que con lijeras variantes aceptó el proyecto que le habia enviado Bolívar, acompañado del reconocimiento de aquella república por el Consejo de gobierno del Perú; el nombramiento del general Sucre como Presidente vitalicio del Estado, dignidad que solo admitió por dos años; la declaracion de nulidad en los poderes otorgados por los colegios de algunas provincias á sus representantes, hecha por el Consejo de gobierno peruano en su primer Congreso constitucional; la disolucion de este; la reunion del colegio electoral de la provincia de Lima, en virtud de decreto de la autoridad competente, el 16 de Agosto; la aceptacion que el mismo hizo de la Constitucion boliviana como Código fundamental del Perú, y el nombramiento de Bolívar para Presidente perpetuo de la República, actos sancionados por el Consejo de gobierno, en vista de la unanimidad conque los colegios electorales habian procedido en todos sus acuerdos.

CAPITULO XII

Disposiciones conciliatorias.—Bolívar y Paez se reconcilian.—Error político.—Reclamaciones de Nueva-Granada y del Perú.—Dimision del Libertador ante el quinto Congreso reunido en Bogotá.—No es admitida su dimision.—Se levantan facciones en Venezuela.—El Congreso Constituyente del Perú.—Agitaciones políticas y desunion de Colombia. —Fracasa la Convencion de Ocaña.—Acta del 15 de Junio de 1828. —Conjuracion á mano armada.—Peligro del Libertador.—Acto de justicia contra los conspiradores.—Nueva convocacion á un Congreso Constituyente.—Trabajos de zapa de los descontentos.—Manifiesto de Bolívar.—Consecuencias del manifiesto.—Es llamado el Libertador por algunos miembros del Congreso de Colombia.—Sancion del Código político.—Cesacion de la dictadura y de la representacion de la Colombia.—Viaje de Bolívar á Cartagena.—Decretos de Paez.—Instalacion del Congreso en Valencia.—Nueva Constitucion de Venezuela.—Fallecimiento del Libertador.

El año 1827 era inaugurado por el Libertador de una manera política y conciliatoria. El primer dia de aquel desde Puerto Cabello publicó un decreto de amnistia, confirmando á Paez la autoridad de jefe civil y militar que al principio de la revolucion le habia sido conferido por los concejos municipales. Este dictó al siguiente otro decreto por el cual reconocia y mandaba reconocer á Bolívar como Presidente de la República, anulando al propio tiempo todas sus anteriores resoluciones, inclusa la de reunion de un Congreso. El 4, á las dos de la tarde, ambos jefes se habian visto y abrazado al pié del cerro de Naguanagua, entrando luego juntos en Valencia entre las aclamaciones entusiastas del pueblo; y el 10 del mismo mes todo Carácas se deshacia en expresiones de la mas grande admiracion al acoger en su recinto á su ilustre hijo, el Libertador de la América del Sud.

El excesivo amor de este grande hombre por la causa que tan constante y noblemente habia defendido, el vivo deseo que le agitaba de consolidar su grande obra, le hizo cometer un error, perdonable bajo este punto de vista. Pero ¿quién que sintiese como él sentia, quién que como él se viese rodeado de tan rebeldes circunstancias cuando apenas lucia la primer aurora de la libertad de su patria, quién que como él la encontrase amenazada de ser envuelta entre las sombras de una devastadora tempestad en el momento mismo de nacer, no hubiera tratado de evitar á toda costa las tristes consecuencias que resultarian de la desunion entre los elementos políticos que debian formar entonces su mas firme apoyo? Esto fué sin duda lo que le hizo halagar á los disidentes, lo que le obligó á apagar su desenfrenada ambicion y deseo de mando, produciendo entre sus amigos el descontento y la envidia. ¡Amigos!…¡Qué lastimoso abusó se ha hecho de esta bella frase, empleándola sin razon en vez de adeptos al tratarse de aquellos hombres que, como Bolívar, llegan á tener entre sus manos los destinos de una nacion!

En la Nueva-Granada, lo mismo que en el Perú, muchos militares dirigian representaciones al gobierno reprobando las reformas introducidas en la primitiva ley del Estado; y despues de tantos y tan inmensos sacrificios, despues de tanta y tan preciosa sangre vertida en aras de la patria, mezquinos intereses, miras egoistas de dominio, envidias y rencores mal comprimidos, encienden los ánimos y los concitan á la guerra mas inicua que la humanidad conoce entre la iniquidad misma de la guerra, á la que el génio del mal despierta y mantiene en el corazon de los que debiera unir el vínculo fraternal de las costumbres, del idioma, del pais y la familia. Asi, pues, por desgracia, al triunfo de la independencia sucedia la discordia civil en la América del Sud, enconada y sobreexcitada por medidas cuyo espíritu, cuyo fin no era otro que el de la conciliacion, el bienestar y la fuerza. Pero el hombre propone y Dios dispone.