—Como usía guste.
—Sí; pero es que yo los conchabo para robar.
—¿Y cómo ha de ser, pues?
—Iremos ánde nos mande—dijeron varios á una.
—¡Hum! ¿Y se animarán?
—Y cómo no, señor usía.
—Bueno; es para robarles á los indios.
¡Nadie contestó!
Y ahí está el país, la causa de la montonera y otras yerbas.