En haciendo esto ya es uno cordobés. No hay más que ensayarlo.
—Ustedes son hombres gauchos, por supuesto.
—¿Cómo no, señor?
—¿Entienden de todo trabajo?
—De cuanto quiera.
—¿Y cuánto ganan?
—Á según usía.
—¿Ganan más de ocho pesos mensuales?
—No, señor.
—Pues yo les voy á pagar diez; les voy á dar comida, ropa y caballos.