—Bueno, pues, cuéntame lo que te ha sucedido.
—Señor, cuando íbamos llegando á un charco que está allicito no más, cerca del médano de la Verde, me salió un indio malazo, con cuatro más diciéndome:
—Ese soy Wenchenao, ese mi toldo, esa mi tierra. ¿Con permiso de quién pasando?
—Voy con el Coronel Mansilla.
—Ese Coronel Mansilla, ¿con permiso de quién pisando mi tierra?
—Eso no sé yo, amigo, déjeme seguir mi camino.
Los indios nos ponían las lanzas en el pecho y las hincaban á las mulas en el anca para hacerlas disparar.
—No siguiendo camino sino pagando.
—¿Y qué quiere que le pague, amigo? ¿no ve que lo que llevamos es para el cacique Mariano?
—Entonces dando, mejor. Mariano teniendo mucho; padre Burela viniendo con mucho aguardiente.