Ya veremos cómo los mismos caballos que nos roban á nosotros, pues ellos no tienen crías ni razas especiales sometidas á un régimen peculiar y severo, cuadruplican sus fuerzas reduciéndonos muchas veces en la guerra á una impotente desesperación.
Al llegar á la entrada del bosque, viendo que mi gente marchaba formando una chorrera y que mis caballos no podían resistir á un galope largo sostenido por la arena, que se enterraban hasta las rodillas no obstante que seguíamos las sendas de la rastrillada, le dije á Caniupán:
—Hagamos alto un rato, los padrecitos vienen muy cansados.
Era un pretexto como cualquier otro.
Caniupán sujetó de golpe su caballo, yo el mío, los que nos seguían unos después de otros; lo mismo hicieran los indios que nos precedían, cuando se apercibieron de que estábamos parados, y poco después formábamos dos grupos, envueltos en una nube de arena.
Para ganar tiempo y dar más alivio á mis cabalgaduras, mandé mudarlas. Los indios no echaron pie á tierra. Tienen ellos la costumbre de descansar sobre el lomo del caballo. Se echan como en una cama, haciendo cabecera del pescuezo del animal, y extendiendo las piernas cruzadas en las ancas, así permanecen largo rato, horas enteras á veces. Ni para dar de beber se apean; sin desmontarse sacan el freno y lo ponen. El caballo del indio, además de ser fortísimo, es mansísimo. ¿Duerme el indio? No se mueve. ¿Está ebrio? Le acompaña á guardar el equilibrio. ¿Se apea y le baja la rienda? Allí se queda. ¿Cuánto tiempo? Todo el día. Si no lo hace es castigado de modo que entienda por qué. Es raro hallar un indio que use manea, traba, bozal y cabestro. Si alguno de estos útiles lleva, de seguro que anda redomoneando un potro, ó en un caballo arisco, ó enseñando uno que ha robado en el último malón.
El indio vive sobre el caballo, como el pescador en su barca; su elemento es la Pampa, como el elemento de aquél es el mar.
¿Adónde va un indio que no ensille, que no salte en pelos? ¿Al toldo vecino que dista cuadras? Irá á caballo. ¿Al arroyo, á la laguna, al jagüel, que están cerca de su misma morada? Irá á caballo. Todo puede faltar en el toldo de un indio. Será pobre como Adán. Hay una cosa que jamás falta. De día, de noche, brille espléndido el sol ó llueva á cántaros, en el palenque hay siempre enfrenado y atado de la rienda un caballo.
¡A horse! ¡A horse! ¡my kingdom for a horse!
Todo, todo cuanto tiene dará el indio en un momento crítico, por un caballo.