La conversación familiar.
La conversación en parlamento.
La conversación en junta.
La conversación familiar es como la nuestra, llana, fácil, sin ceremonias, sin figuras, con interrupciones del ó de los interlocutores, animada, vehemente, según el tópico ó las pasiones excitadas.
La conversación en parlamento está sujeta á ciertas reglas; es metódica, los interlocutores no pueden, ni deben interrumpirse; es en forma de preguntas y respuestas.
Tiene un tono, un compás determinado, su estribillo y actitudes académicas, por decirlo así.
El tono y el compás pueden sólo compararse á lo que en las festividades religiosas se canta con el nombre de villancico.
Es algo cadencioso, uniforme, monótono, como el murmullo de la corriente del agua.
Yo no conozco suficientemente la lengua araucana para consignar una frase.
Pero el penetrante lector, y tú, Santiago, que á este respecto te pierdes de vista, haciendo un pequeño esfuerzo, me comprenderán.