Y esto diciendo nos pusimos al gran galope.

Los otros nos imitaron; venían formados en orden de batalla, haciendo flamear tres grandes banderas coloradas, colocadas en largas cañas, que ocupaban los extremos y el centro de la línea.

Marchamos así hasta quedar distantes unos de otros como cuatrocientos metros.

Caniupán me dijo:

—Cerquita ya, topando.

—Topando—le contesté.

Él se lanzó á toda brida; yo le seguí, y los buenos franciscanos, haciendo de tripas corazón, imitaron mi ejemplo.

Cuando íbamos materialmente á toparnos, sujetamos simultáneamente unos y otros quedando distantes veinte pasos.

El que presidía el parlamento destacó su orador.