—Ese comisión lindo, hermano, ahora no más topando.
—Cuando guste, hermano, topando no más.
Los que venían hicieron alto; regresaron los tres indios de Caniupán y los otros tres volvieron á los suyos.
Caniupán me dijo:
—Poquito parando, hermano.
—Bueno, hermano—le contesté,—sujetando.
Destacó un indio sobre los que venían diciéndole no sé qué. Los otros hicieron lo mismo.
Llegó el heraldo, habló con Caniupán y éste me dijo:
—Ahora topando, hermano.
—Cuando quiera topando, hermano.