¡Cuidado con penetrar en el estudio vedado sin anunciarlos cuando están pontificando!

¡Imprudentes!

¡Os impondríais de los misteriosos secretos!

¡Le arrancaríais á la esfinge el tremendo arcano!

¡Perderíais vuestras ilusiones!

Veríais á vuestros sabios en camisa, haciéndose un traje pintado con las plumas de la ave silvana, de negruzcas alas, de rojo pico y pies, de grandes y negras uñas.

Yo no sé más de lo que está apuntado en mi vademécum por índice y orden cronológico.

No es gran cosa. Pero es algo.

Hay en él todo.

Citas ad hoc, en varios idiomas que poseo bien y mal, anécdotas, cuentos, impresiones de viaje, juicios críticos sobre libros, hombres, mujeres, guerras terrestres y marítimas, bocetos, esbozos, perfiles, siluetas. Por fin, mis memorias hasta la fecha del año del Señor que corremos, escritas en diez minutos.